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viernes, 31 de mayo de 2013

Palito de la Selva

Palitos de la Selva

Desde que llegué a Uruguay no hago mas que oir hablar de los “Palitos de la Selva”. Busqué en Internet y encontré un link de Wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/Palitos_de_la_selva) que menciona que existen desde 1950. Yo era compañera de clase de Matusalén pero nunca había conocido los Palitos de la selva. 

Palitos de la Selva
Con gran curiosidad, salí en expedición selvática por mi barrio en busca de los famosos palitos.
No tuve que internarme mucho, los encontré en el primer kiosko. Y para mi sorpresa eran muy pequeñitos y valían un peso cada uno. Son bastante ricos, pero se terminan en un par de masticadas. Un poco menos duraderos que un Sugus. Son mas adorables que los Sugus en su envoltorio, el cual te menciona un animal y sus características.

Yo me hacía ilusiones de que mis Palitos de la selva me iba a enseñar sobre las características de algún animal selvático exótico, tal vez de la Amazonia, o tal vez de Vietnam. Con asombro descubro que me tocó el pingüino. Capaz que el del kiosko me entendió mal y me vendió un Palito de la Antártida. Sea como sea, estaba rico. Y dos no alcanzan. ¡A por mas!

Palitos de la Selva



Consumición: 2 palitos ($1 c/u)= $ 2

Palitos de la Selva

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viernes, 26 de abril de 2013

Sugus


Caramelos Sugus

Un clásico del manotón de tentación en las cajas de supermercados y kioskos: los caramelos Sugus. En mi última incursión al mini mercado frente a casa, no pude resistir la tentación y barrí al azar con varios Sugus de distintos tamaños y sabores. ¿Cuánto me duraron? Los minutos que tomó sacarles la foto.

Caramelos Sugus

¿Cuál fue el más rico? Todos, especialmente los más grandes. Aunque para ser honesta, hubiera podido abstenerme de los de menta. Los frutales, todos son mis favoritos.

¿Y qué más les puedo decir de los Sugus que ustedes ya no sepan? Que si son adictos como yo, manténganse alejados o cierren los ojos cuando los vean cerca de las cajas registradoras. En mi caso, es imposible. Mi dentista agradecido.


Consumición: 4 sugus chicos ($1 c/u)+  5 sugus grandes ($2 c/u) = $ 13

Sugus, la golosina con sección en la Wiki

Facebook de Sugus-Manía

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viernes, 5 de octubre de 2012

Caramelos Zabala


Caramelos Zabala

Todos los montevideanos sabemos que nuestro fundador fue Bruno Mauricio de Zabala, lo que no es tan claro es si lo sabemos porque estudiamos historia en la escuela o porque hemos comido los caramelos Zabala hasta que se nos cayeron los dientes.  Tal vez no reconozcamos un retrato de Rivera o Lavalleja, pero a Zabala lo reconocemos hasta en la sopa (sopa de caramelos)
Así como Bruno Mauricio iba y venía a de Buenos Aires a Montevideo antes de su fundación, así los caramelos Zabala aparecen y desaparecen. En mi tierna infancia venían en varios colores y sabores: coco, frutilla, etc. Ahora parecen existir solo los clásicos y los de menta.  

Caramelos Zabala


El otro día, visitando la feria de Villa Biarritz, los vi en mini bolsitas. Me compré una bolsa de cada sabor. Lejos de los primorosos envases con forma de carreta o diligencia, me convencí que lo que importa no es el envase sino el contenido. Y no me equivoqué. Esta nueva encarnación de los caramelos Zabala me parece que es mejor que la anterior. También parecen más pequeños, pero tienen mejor consistencia, no tan pegajosos, y tienen muy buen sabor.

Estuve tratando de encontrar información sobre sus actuales y pasados fabricantes y con sorpresa veo que Google no me ayuda en estos casos tan puntuales. Los actuales fabricantes están en el departamento de Florida, más específicamente en Fray Marcos, según un artículo en Wikipedia (1). Pero también encontré información que apunta a una oficina en Montevideo bajo la firma Mafinor SA.
Pero suerte tuve con su fabricante del pasado. No pude encontrar nada, excepto mis propios recuerdos sobre lo ya mencionado y que el Dr. Toto Da Silveira era el abogado de la firma (no me pregunten cómo sé todo esto, capaz que lo soñé).

Buscando y buscando me crucé con este interesante pero descorazonante artículo sobre el consumo de caramelos en el Uruguay. Parece que los caramelos extranjeros representaban el 85% del consumo nacional en el año 2011 (2). No podemos seguir así.  ¡A comer Zabala se ha dicho!



Consumición: 2 bolsitas de 10 ($20 c/u)  = $ 40

Feria de Villa Biarritz

Nota (1)

Nota (2)

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miércoles, 8 de agosto de 2012

Candels


Candels Uruguay

En mis épocas infantiles los ómnibus escolares se llamaban bañaderas y no llevaban una decena de niños con cinturón de seguridad, llevaban más de 40. Mi bañadera en particular llevaba probablemente más de 75, nos sentaban a 3 en cada asiento para 2 y ponían una larga banca de madera en el pasillo donde se sentaban otros, y en cualquier lugar con un espacio para una asentadera iba algún niño más. Y para domar a esa manada de infantes hiperactivos, se contaba con los oficios de doña Lola una especie de guarda sabelotodo puedelotodo. Doña Lola tenía dos armas para controlarnos: el terror y una enorme bolsa de nylon transparente llena de caramelos, chicles, y triángulos para que nosotros, niños poder adquisitivo meriendil, gastáramos lo que nos había sobrado en el recreo en aquellas tentaciones multicolores.

Candels Uruguay
Yo no podía sacarle los ojos ni las ganas a los candels, también conocidos como candes. Me atraían porque eran rosados y porque eran impredecibles. No había dos candels iguales. Algunos eran 100% suaves, otros 100% duros y la gran mayoría caía en el medio con infinitas combinaciones de corazón duro con revestimiento suave. Se hicieron tan adictivos como sobres de figuritas, había que seguir comprando a ver si venía la sellada.

Candels Uruguay
Fast-Forward al 2012. Viaje intergaláctico a la estación Peñarol en tren histórico. Se sube el caramelero con una estrategia similar a la de doña Lola. ¡Y BOOM! Ahí estaban los candels. Me avalancé sobre una bolsita que me costó $10. ¿Y qué les puedo contar que ya no sepan?

Los candels siguen rosados, con ese sabor indescriptible. ¿Será a fruta? ¿Será a flores? Lo que sea, debe ser un químico amaestrador de niños. Y como no podía ser de otra manera, cada uno de los 6 candels en la bolsita tenían consistencias distintas. Los tuve que probar y comparar todos y les puedo asegurar que algunos eran 100% suaves, otros 100% duros y el resto caía en el medio con infinitas combinaciones de corazón duro con revestimiento suave. 

Todavía me queda la duda sobre cuál es la mejor manera de comer un candel: ¿se muerde lo blandito y se chupa el centro hasta que se deshace? ¿O se trata de masticar ese centro pegajoso con el riesgo de perder alguna muela? Algún día encontraré un ensayo universitario sobre cómo se comen los candels. Ese día actualizo este posting. Por ahora solo encontré un artículo muy interesante sobre su origen en el Uruguay. Ver link más abajo.

Un viaje al pasado como dios manda.

Doña Lola


Consumición: 1 bolsa con 6 candels= $ 10

Historia del Candel


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