Yo no sé si a
ustedes les pasa lo mismo, pero los días en que ando de bajón e insegura me
vienen unas ganas bárbaras de comer cosas blanditas, como cremitas,
bizcochuelos, etc. Algo así como una posición fetal alimenticia. Otros días,
cuando estoy con la autoestima por las nubes, quiero comer cosas que requieran
más mandíbula. Se ve que últimamente El Brazo y yo andamos que nos llevamos el
mundo por delante porque no hemos hecho adictos a las Regitas, unas galletitas
en forma de aro, bastante duritas. Por más que investigo, todavía no me queda
claro si Regitas es el modelo de galletita o la marca. Más bien parece ser lo
último porque cada día que pasa encuentro un nuevo modelo.
Las Regitas con
las que nos hemos enviciado son los aros de vainilla con sésamo por arriba. Las
de chocolate con sésamo no se quedan atrás. Y he visto en tamaño pequeño pero
no las he probado. Ahora mientras investigo para este post, veo que también hacen
regitas saladas con semillas de chia. El tema con las Regitas de vainilla es
que cuando las mordés por primera vez te parece una cosa dura sin gusto, pero a
medida que seguís comiendo les vas encontrando el gusto. Demasiado. Y así se
van una tras otra mientras se te va subiendo la autoestima y estás pronto para
pegarle un mordiscón a quien se te trate de colar en una cola. Lo bueno es que
no tienen manteca ni conservantes, o sea, te podés hacer a la idea de que es
algo sano (no tengo pruebas) y seguir dándole a las Regitas sin remordimientos
de conciencia.
Excelentes para
mojar en chocolate caliente. Y se los estoy advirtiendo en el comienzo de la
temporada, después no me digan que no les avisé. Y además cuando las mojás en
chocolate te quedan blanditas, por si al morder al colado, éste te gritó una
grosería y se te desinfló la autoestima como me suele suceder a mí.
Consumición: 1 bolsa=
$ 52
Regitas
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