Inspirada por la
publicidad en TV (cuando no) se me ocurrió dar un paso gigante hacia mi
infancia y volver a comer un Ricardito.
Mi veredicto es
el siguiente, ordenado de favorito arriba al menos preferido abajo
- Ricardito de Menta: una combinación insuperable, menta y chocolate va bien en lo que sea y en el caso del Ricardito lo hace menos empalagoso que sus otros parientes
- Ricardito de Frutilla: éste podría haber sido también el número uno. Es la otra variedad menos dulce y empalagosa
- Ricardito Original: tal vez por amor a lo tradicional y el origen de todos los otros, pongo a este en el tercer lugar. Me resultó igual un poco vainilloso de más.
- Ricardito Tiramisú: el sabor estaba bueno pero me sentí estafada porque tenía la mitad de relleno que los otros Ricarditos. Uno siempre quiere sentir el merengue al primer mordiscón, y en este caso, solo se sintió un gran vacío. Como comer huevo de pascua pero con una mala sorpresa.
- Ricardito Dulce de Leche: este Ricardito es más empalagoso que teleteatro venezolano. Si fuera Ricard, no lo haría más.
El sampling
estuvo divertido, como un viaje al pasado. No pude dejar de disfrutar esa
sensación de quedarme con los bigotes de merengue. ¿Por qué será que el merengue
de Ricard es tan pegajoso? Mejor ni averiguar qué le ponen que se hace tan
difícil despegarse el merengue de la cara y las manos.
Después del
experimento estuve tratando de acordarme del jingle original de Ricardito y
cuál no fue mi sorpresa al descubrir que era de un racismo encubierto que hoy
nos pone tan incómodos que Ricard lo ha cortado en sus nuevas encarnaciones.
“Chocolate por
fuera, merengue de corazón. Ricardito es el negrito que a todos gusta más”
Habría que darle
el premio “Luis Suárez” al ideólogo del jingle.
http://www.youtube.com/watch?v=wCaTRGwxKds
La nueva versión
es
“Chocolate por
fuera, merengue de corazón. Ricardito”
Costo del
sampling: $13 pesos cada uno excepto el
de menta que estaba a $11
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