Hablemos de
publicidad subliminal. O no tanto. En el último mes, me tocó esperar el ómnibus
en diversas paradas decoradas con tremendos carteles de publicidad de alfajores
Alfamanía de Ricard. Mi inconsciente terminó cediendo y en la tienda le pegué
el manotón a un Alfamanía.
La imagen grabada
en mi cerebro venía de la propaganda así que cuando abrí el alfajor y noté que
era como la mitad de altura del dibujo de mis fantasías me desilusioné un poco.
Pero ya me conocen, me debo a mi blog y me lo comí igual. No estaba tan mal.
Igual a muchos otros alfajores uruguayos, si les soy sincera, no le noto mucho
diferencia entre unos y otros en materia de sabor.
En resumen, una
opción más de merienda rápida si no tenés ninguna panadería cerca. O si tenés
que empacar para ir a un retiro espiritual en el medio de la nada y los
bizcochos de la panadería se te van a poner viejos. Entonces, meté en la
mochila unos alfamanía. Maníatico, lo que se dice maniático de los alfamanía no
te vas a volver.
Consumición: 1 alfajor=
$ 22
Página de Ricard (no encontré nada específico para Alfamanía)
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